Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Pero de pronto la falúa se levantó perpendicularmente. Su proa dominó las líneas del torbellino; la velocidad de que estaba dotada la echó fuera del centro de atracción, y escapándose por la tangente de aquella circunferencia que daba más de mil vueltas en un segundo, fue arrojada fuera con la velocidad de una bala de cañón.
Altamont, el doctor, Johnson y Bell fueron derribados en sus bancos. Cuando se levantaron, Hatteras había desaparecido.
