Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —En fin —dijo Johnson—, ya hemos llegado, lo que no es poco. Pero ahora, señor Clawbonny, ¿queréis decirme lo que tiene de particular este Polo?
—Tiene de particular, amigo Johnson, que es el único punto inmóvil del Globo, en tanto que todos los demás puntos giran con una rapidez suma.
—Pero yo no noto —respondió Johnson— que estemos aquà más inmóviles que en Liverpool.
—Porque en Liverpool no notáis vuestro movimiento, y esto depende de que, en ambos casos, participáis vos mismo del movimiento o de la inmovilidad. Pero el hecho es cierto. La Tierra está dotada de un movimiento de rotación que se consuma en veinticuatro horas, y se supone que este movimiento se verifica alrededor de un eje, cuyas extremidades pasan por el Polo Norte y por el Polo Sur. Pues bien, nosotros nos hallamos en una de las extremidades de este eje necesariamente inmóvil.
—AsÃ, pues —dijo Bell—, mientras nuestros compatriotas giran rápidamente, ¿nosotros estamos quietos?
—No del todo, porque no estamos absolutamente en el Polo.
—¡Tenéis razón, doctor! —dijo Hatteras con tono grave y sacudiendo la cabeza—. ¡Nos faltan aún cuarenta y cinco segundos para llegar al punto preciso!
—Es poca cosa —respondió Altamont—: y podemos considerarnos como inmóviles.