Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Creo lo mismo. Como quiera que sea, ya veis, amigos mÃos, que la imaginación ha hecho de las suyas respecto del Polo, y que es preciso, tarde o temprano, volver a la simple realidad.
—Además, allá veremos —dijo Johnson, que no abandonaba su idea de ir al centro de la Tierra.
—Pues bien, guardemos las excursiones para mañana —respondió el doctor, sonriéndose al ver al viejo marino poco convencido—, y si hay una abertura para ir al centro de la Tierra, iremos juntos.