Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo Media hora después, el doctor, viendo el país desierto, moderó la llama del soplete y se acercó a tierra. Al llegar a veinte pies de ella, el negro tomó rápidamente la iniciativa: soltó la cuerda, cayó de pie y echó a correr hacia Kazeh mientras el Victoria, súbitamente libre de aquel lastre, subía otra vez a gran altura.