Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo -Es muy natural -respondió el doctor-. En Francia, los campesinos, al aparecer los primeros globos, hicieron a éstos fuego tomándolos por monstruos aéreos; por consiguiente, bien se puede permitir a un negro de Sudán manifestar su asombro.
-Señor, con su permiso voy a echarles una botella vacÃa -dijo Joe, mientras el Victoria pasaba a unos cien pies de una aldea-. Si la botella llega entera, la adorarán; si se hace pedazos, cada uno de ellos se convertirá en un talismán prodigioso.
Y sin más, tiró una botella, que al llegar al suelo se hizo añicos, como era natural, y los indÃgenas se metieron precipitadamente en sus chozas lanzando horribles gritos.
Un poco más adelante Kennedy exclamó:
-¡Mirad qué árbol más extraño! Por arriba es de una especie y por abajo de otra.
-¡Ésta sà que es buena! -dijo Joe-. En este paÃs nacen los árboles unos sobre otros.
-Es pura y simplemente un tronco de higuera -explicó el doctor-, sobre el cual ha caÃdo un poco de tierra vegetal. El viento ha llevado hasta allà una semilla de palmera, y ésta ha crecido igual que en pleno campo.