Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo
Rumores extraños. - Un ataque nocturno. - Kennedy y Joe en el árbol - Dos disparos. - ¡A mí! ¡A mí! - Respuesta en francés. - La mañana. - El misionero. - El plan de salvación
Oscurecía con gran rapidez. El doctor, sin poder reconocer el terreno, había enganchado el globo a un árbol muy alto, del cual distinguía a duras penas confusas formas.
Empezó su guardia a las nueve, como tenía por costumbre, y Dick le relevó a las doce.
-¡Vigilancia, Dick, mucha vigilancia! -recomendó el doctor.
-¿Hay alguna novedad?
-No, pero no puedo asegurar de una manera positiva dónde nos ha traído el viento, y creo haber oído debajo de nosotros vagos rumores. Un exceso de prudencia no resultará perjudicial.
-Habrás oído los gritos de algunas fieras.
-No, me ha parecido otra cosa… En fin, veremos; a la menor alarma no dejes de despertarnos.
-Duerme tranquilo.
El doctor, después de haber escuchado de nuevo con la mayor atención, sin oír nada de particular, se echó sobre su manta y no tardó en dormirse.
