Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo -Sin duda, Samuel; si exceptuamos las privaciones del desierto, no hemos corrido ningún peligro grave.
-Cierto es que nuestro valiente Victoria se ha portado siempre a las mil maravillas. Partimos el dieciocho de abril y hoy estamos a doce de mayo. Son veinticinco días de marcha. Diez días más y habremos llegado.
-¿Adónde?
-No lo sé; pero ¿qué nos importa?
-Tienes razón, Samuel. Confiemos a la Providencia la tarea de dirigirnos y de mantenernos sanos y salvos. Nadie diría que hemos atravesado los países más pestilentes del mundo.
-Porque nos hemos podido elevar y nos hemos elevado.
-¡Vivan los viajes aéreos! -exclamó Joe-. Después de veinticinco días, nos hallamos rebosantes de salud, bien alimentados y bien descansados; demasiado tal vez, porque mis piernas empiezan a entumecerse y no me vendría mal hacer a pie unas treinta millas para estirarlas un poco.