Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo Los viajeros seguían directamente el curso del Chari, cuyas encantadoras márgenes desaparecían bajo las sombrías arboledas de variados matices. Lianas y plantas trepadoras serpenteaban en todas direcciones y formaban curiosos entrelazamientos. Los cocodrilos retozaban al sol o se zambullían en el agua ligeros como lagartos, y se acercaban, como jugando, a las numerosas islas verdes que rompían la corriente del río.
Así pasaron sobre el distrito de Maffatay, con el cual tan pródiga y espléndida ha sido la naturaleza. Hacia las nueve de la mañana, el doctor Fergusson y sus amigos alcanzaron la orilla meridional del lago Chad.
Allí estaba aquel mar Caspio de África, cuya existencia se relegó por espacio de mucho tiempo a la categoría de las fábulas, aquel mar interior al que no habían llegado más expediciones que la de Denham y la de Barth.