Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo -¿Qué haremos? -preguntó Kennedy.
-Bajar a tierra en cuanto sea posible, Dick, y aguardar.
Después de haber recorrido sesenta millas, el Victoria descendió a una costa desierta, al norte del lago. Engancharon las anclas en un árbol poco elevado, y el cazador las sujetó sólidamente.
Llegó la noche, pero ni Fergusson ni Kennedy pudieron conciliar el sueño un solo instante.