Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo -Espera.
El cazador limpió rápidamente los cristales del anteojo y volvió a mirar.
-¿Qué? -le preguntó el doctor.
-¡Es él, Samuel!
-¡Él! -exclamó éste.
¡ Él! Aquella palabra lo decÃa todo. No habÃa necesidad de nombrarle.
-¡Es él a caballo! ¡A menos de cien pasos de sus enemigos! ¡Huye!
-¡Es Joe! -dijo el doctor, palideciendo.
-¡No puede vernos en su fuga!
-¡Nos verá! -respondió Fergusson, disminuyendo la llama del soplete.
-Pero ¿cómo?
-Dentro de cinco minutos estaremos a cincuenta pies de tierra; dentro de quince estaremos encima de él.
-Debemos disparar un tiro para prevenirle.
-¡No! ¡No puede retroceder! ¡Le cortan la retirada!
-¿Qué hacer, pues?
-Aguardar.
-¡Aguardar! ¿Y esos árabes?
-¡Los alcanzaremos! ¡Los dejaremos atrás! Nos encontramos a menos de dos millas de ellos; con tal de que el caballo de Joe resista…