Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo -¡Quién sabe, Joe! Pero, en fin, siempre habrá un hecho incontestable: Miles de testigos nos habrán visto salir de una costa de África, y miles de testigos nos veran llegar a la otra costa.
-En este caso -intervino Kennedy-, no se podrá negar que la hemos atravesado.
-¡Ah, señor Samuel! -añadió Joe, suspirando-. Más de una vez echaré de menos mis pedruscos de oro macizo. Habrían dado consistencia a nuestras historias y verosimilitud a nuestros relatos. A grano de oro por oyente, habría reunido a un escogido público para oírme y hasta para admirar.