Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo -Yo no creo -dijo- que se pueda llegar a dirigir un globo. Conozco todos los sistemas que se han ensayado o ideado, y ni uno solo es practicable. Como comprenderán, me he ocupado de esta cuestión, de interés capital para mÃ. Sin embargo, no he podido resolverla con los medios suministrados por los conocimientos actuales de la mecánica. SerÃa preciso descubrir un motor de un poder extraordinario y de una ligereza imposible. Y aun asÃ, no se podrÃan contrarrestar las corrientes de cierta importancia. Además, hasta ahora se ha pensado más en dirigir la barquilla que el globo, lo cual es un error.
-Existe, sin embargo -replicó un oficial-, una gran relación entre un aeróstato y un buque, y éste puede dirigirse a voluntad.
-No -respondió el doctor Fergusson-. Existe muy poca relación o ninguna. El aire es infinitamente menos denso que el agua, en la cual el buque no se sumerge más que hasta cierto punto, mientras que el aeróstato se abisma por completo en la atmósfera y permanece inmóvil con relación al fluido circundante.
-¿Cree entonces que la ciencia aerostática ha dicho ya su última palabra?