Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo "La espita del soplete, enteramente abierta, consume veintisiete pies cúbicos por hora, con una llama por lo menos diez veces más potente que la de las farolas de alumbrado. Por término medio, pues, para mantenerme a una altura poco considerable, no quemaré más de nueve pies cúbicos por hora, por lo que mis veinticinco galones de agua representan seiscientas treinta horas de navegación aérea, es decir, algo más de veintiséis dÃas.
"Y como puedo bajar a mi arbitrio, y renovar por el camino la provisión de agua, mi viaje puede prolongarse indefinidamente.
"He aquà mi secreto, señores. Es sencillo, y, como todas las cosas sencillas, no puede dejar de tener éxito. La dilatación y la contracción del gas del aeróstato, tal es mi medio, que no exige ni alas embarazosas ni motor mecánico. Un calorÃfero para producir las variaciones de temperatura y un soplete para calentarlo; eso no es incómodo ni pesado.
"Creo, pues, haber reunido todas las condiciones para el éxito.
Asà terminó su discurso el doctor Fergusson, y fue cordialmente aplaudido. No habÃa objeción alguna que hacer; todo estaba previsto y resuelto.
-Sin embargo -dijo el comandante-, puede ser peligroso.