De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna Francia empezó riéndose de la pretensión de los americanos. Sirvió la Luna de pretexto a mil chanzonetas y retruécanos trasnochados y a dos docenas de sainetes en que el mal gusto y la ignorancia andaban a la greña. Pero asà como en otro tiempo, los franceses soltaron la mosca después de cantar, la soltaron esta vez después de reÃr, y se suscribieron por una cantidad de 253.930 francos. A este precio, tenÃan derecho a divertirse un poco.
Austria, atendido el mal estado de su Hacienda, se mostró bastante generosa. Su parte en la contribución pública se elevó a la suma de 216.000 florines, que fueron bien recibidos.
Suecia y Noruega enviaron 52.000 rixdales, que, en relación al paÃs, son una cantidad considerable, pero hubiera sido mayor aún si se hubiese abierto suscripción en CristianÃa al mismo tiempo que en Estocolmo. Por no sabemos qué razón, a los noruegos no les gusta enviar su dinero a Suecia.