De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna -Ni yo -exclamaron de acuerdo todos aquellos belicosos inválidos.
-Entretanto, y para concluir -repuso J. T. Maston-, si no se me proporciona ocasión de ensayar mi nuevo mortero sobre un verdadero campo de batalla, presentaré mi dimisión de miembro del Gun-Club, y me sepultaré en las soledades de Arkansas.
-Donde os seguiremos todos -respondieron los interlocutores del audaz J. T. Maston.
Tal era el estado de la situación. La exasperación de los ánimos iba en progresivo aumento, y el club se hallaba amenazado de una próxima disolución, cuando sobrevino un acontecimiento inesperado que impidió tan sensible catástrofe.
Al día siguiente de la acalorada conversación de que acabamos de dar cuenta, todos los miembros de la sociedad recibieron una circular concebida en los siguientes términos:
«Baltimore, 3 de octubre.
»El presidente del Gun-Club tiene la honra de prevenir a sus colegas que en la sesión del 5 del corriente les dirigirá una comunicación de la mayor importancia, por lo que les suplica que, cualesquiera que sean sus ocupaciones, acudan a la cita que les da por la presente.»
Su afectísimo colega,
IMPEY BARBICANE, P. G. C.»