De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna -¡Desgraciado! ¡Al salir del cañón, la repercusión os hará pedazos!
-Mi querido colega, acabáis de poner el dedo en la llaga, en la verdadera y única dificultad por ahora; pero la buena opinión que tengo formada del genio industrial de los americanos me permite creer que llegará a resolverse...
-¿Y el calor desarrollado por la velocidad del proyectil al atravesar las capas del aire?
-¡Oh! Sus paredes son gruesas, ¡y cruzará con tanta rapidez la atmósfera!
-¿Y víveres? ¿Y agua?
-He calculado que podría llevar víveres y agua para un año -respondió
Ardan-, y la travesía durará cuatro días.
-¿Y aire para respirar durante el viaje?
-Lo haré artificialmente por procedimientos químicos bien conocidos.
-Pero ¿y vuestra caída en la Luna, suponiendo que lleguéis a ella?
-Será seis veces menos rápida que una caída en la Tierra, porque el peso es seis veces menor en la superficie de la Luna.
-¡Pero aun así, será suficiente para romperos como un pedazo de vidrio!