De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna -¡Me habéis insultado!
-Públicamente.
-Me daréis satisfacción del insulto.
-Ahora mismo.
-No, quiero que todo pase secretamente entre nosotros. Hay un bosque, el bosque de Skernaw, a tres millas de Tampa. ¿Lo conocéis?
-Lo conozco.
-¿Tendréis inconveniente en entrar en él por un lado mañana por la mañana a las cinco?
-Ninguno, siempre y cuando a la misma hora entréis vos por el otro lado.
-¿Y no olvidaréis vuestro rifle? -dijo Barbicane.
-Ni vos el vuestro -respondió Nicholl.
Pronunciadas estas palabras con la mayor calma, el presidente del Gun-Club y el capitán se separaron, Barbicane volvió a su casa, pero, en vez de descansar, pasó la noche buscando el medio de evitar la repercusión del proyectil y resolver el difícil problema presentado por Michel Ardan en la discusión del mitin.
XXI