De la Tierra a la Luna

De la Tierra a la Luna

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

-Ya que yo no parto -dijo este bravo artillero-, lo menos que se me debe conceder es que habite el proyectil durante ocho días. Hubiera sido injusto no acceder a su demanda. Se le quiso complacer. Se puso a su disposición una cantidad suficiente de clorato de potasa y de potasa cáustica, con víveres para ocho días, y el 12 de noviembre, a las seis de la mañana, después de dar un apretón de manos a sus amigos y haber recomendado expresamente que no se abriese su cárcel antes de las seis de la tarde del día 20, se deslizó en el proyectil, cuya plancha se cerró luego herméticamente.

¿Qué sucedió durante aquellos ocho días? Es imposible saberlo. Las gruesas paredes del proyectil no permitían oír desde el exterior ningún ruido de los que en su interior se producían.

El 20 de noviembre, a las seis en punto, se levantó la plancha. Los amigos de J. T. Maston no dejaban de experimentar cierta zozobra. Pero pronto se tranquilizaron oyendo una voz alegre que prorrumpía en un hurra formidable. El secretario del Gun-Club apareció luego en el vértice del cono en actitud de triunfo.

¡Había engordado!

XXIV


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker