De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna -¡Viva Edgard Poe! -exclamó la asamblea, electrizada por las palabras de su presidente.
-Nada más digno -repuso Barbicane-de esas tentativas que llamaré puramente literarias, de todo punto insuficientes para establecer relaciones formales con el astro de la noche. Debo, sin embargo, añadir que algunos caracteres prácticos trataron de ponerse en comunicación con él, y asà es que, años atrás, un geómetra alemán propuso enviar una comisión de sabios a los páramos de Siberia. AllÃ, en aquellas vastas llanuras, se debÃan trazar inmensas figuras geométricas, dibujadas por medio de reflectores luminosos, entre otras el cuadrado de la hipotenusa, llamado vulgarmente en Francia el puente de los asnos. "Todo ser inteligente -decÃa el geómetra-debe comprender el destino cientÃfico de esta figura. Los selenitas, si existen, responderán con una figura semejante, y una vez establecida la comunicación, fácil será crear un alfabeto que permita conversar con los habitantes de la Luna.» Asà hablaba el geómetra alemán, pero no se ejecutó su proyecto, y hasta ahora no existe ningún lazo directo entre la Tierra y su satélite. Pero está reservado al genio práctico de los americanos ponerse en relación con el mundo sideral. El medio de llegar a tan importante resultado es sencillo, fácil, seguro, infalible, y él va a ser el objeto de mi proposición.