De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna Se guardó muy bien de mandar conducir todo el cargamento al recinto de Stone's Hill. Lo hizo llegar poco a poco en cajones perfectamente cerrados. Las 400.000 libras de piróxilo se dividieron en paquetes de a 5.000 libras, lo que formaba 800 gruesos cartuchos elaborados con esmero por los más hábiles trabajadores de Pensacola. Cada cajón contenÃa 10 cartuchos y llegaban uno tras otro por el ferrocarril de Tampa; de este modo no habÃa nunca a la vez en el recinto más de 5.000 libras de piróxilo. Cada cajón, al llegar, era descargado por operarios que andaban descalzos, y cada cartucho era transportado a la boca del columbiad, bajándolo al fondo por medio de grúas movidas a brazo. Se habÃan alejado todas las máquinas de vapor, y apagado todo fuego a dos millas a la redonda. Bastantes dificultades habÃa en preservar aquellas cantidades de fulmicotón de los ardores del sol, aunque fuese en noviembre.
Asà es que se trabajaba principalmente de noche a la claridad de una luz producida en el vacÃo, la cual, por medio de los aparatos de Ruhmkorff, creaba un dÃa artificial hasta el fondo del columbiad. Allà se colocaban los cartuchos con perfecta regularidad y se unÃan entre sà por medio de un hilo metálico destinado a llevar simultáneamente la chispa eléctrica al centro de cada uno de ellos.