De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna El movimiento de rotación es el que crea el dÃa y la noche en la superficie de la Luna, pero no hay más que un dÃa, más que una noche por cada mes lunar, durando cada uno trescientas cincuenta y cuatro horas y un tercio. Afortunadamente para ella, el hemisferio que mira al globo terrestre está alumbrado por éste con una intensidad igual a la luz de catorce Lunas. En cuanto al otro hemisferio, siempre invisible, tiene, como es natural, trescientas cincuenta y cuatro horas de una noche absoluta, algo atemperada por la pálida claridad que cae de las estrellas. Este fenómeno se debe únicamente a que los movimientos de rotación y traslación se verifican en un perÃodo de tiempo rigurosamente igual, fenómeno común, según Cassini y Hers, a los satélites de Júpiter y muy probablemente a todos los otros.
Algún individuo muy aplicado, pero algo duro de mollera, no comprendÃa fácilmente que si la Luna presentaba invariablemente la misma faz a la Tierra durante su traslación, fuese esto debido a que en el mismo perÃodo de tiempo describÃa una vuelta alrededor de sà misma. A esto se le decÃa:
-Vete al comedor, da una vuelta alrededor de la mesa mirando siempre su centro, y cuando hayas concluido el paseo circular, habrás dado una vuelta alrededor de ti mismo, pues que la vista habrá recorrido sucesivamente todos los puntos del comedor. Pues bien, el comedor es el Cielo, la mesa es la Tierra y tú eres la Luna.