De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna Pero tuvieron, al fin, que renunciar a tan groseros errores y reconocer la verdad, y si bien la Luna, despojada de su supuesta influencia, perdió en el concepto de ciertos cortesanos toda su categorÃa, si algunos le volvieron la espalda, se declaró partidario suyo la inmensa mayorÃa. En cuanto a los yanquis, no abrigaban más ambición que la de tomar posesión de aquel nuevo continente de los aires para enarbolar en la más erguida cresta de sus montañas el poderoso pabellón, salpicado de estrella: de los Estados Unidos de América.
VII