De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna Y ahora preguntamos: ¿ProducirÃa algún resultado práctico esta tentativa sin precedentes en los anales de los viajes? ¿Se establecerán alguna vez comunicaciones directas con la Luna?
¿Se fundará un servicio de navegación a través del espacio, para recorrer el mundo solar? ¿Se podrá ir de uno a otro planeta, de Júpiter a Mercurio, y más adelante de una a otra estrella, de la Polar a Sirio? ¿Habrá, en fin, un sistema de locomoción que permita visitar esos soles que pululan en el firmamento?
No es fácil responder a esas preguntas; pero, dado el audaz ingenio de la raza anglosajona, a nadie extrañará que los americanos hayan procurado sacar partido de la tentativa del presidente Barbicane.
As!, al poco tiempo de la vuelta de los viajeros, el público recibió con marcado favor el anuncio de una Sociedad en Comandita (Limitada) con un capital de cien millones de dólares, dividido en cien mil acciones de a mil dólares, con el nombre de “Sociedad Nacional de Comunicaciones Interestelaresâ€. Su presidente era Barbicane; su vicepresidente, el capitán Nicholl; secretario de la administración, J. T. Maston; y director de los movimientos, Miguel Ardán.