Edgar Poe y sus obras
Edgar Poe y sus obras «Conocí a un niño de ocho años cuyos triunfos en el juego de “pares e impares” atraían la admiración general. Tenía un método de adivinación que consistía en la simple observación y en el cálculo de la astucia de sus adversarios. Supongamos que uno de estos sea un perfecto tonto y que, levantando la mano cerrada, le pregunta: “¿Par o impar?”. Nuestro colegial responde: “Impar” y pierde, pero a la segunda vez gana, por cuanto se ha dicho a sí mismo: “El tonto tenía pares la primera vez, y su astucia no va más allá de preparar impares para la segunda vez. Por lo tanto, diré impar”. Lo dice, y gana.
»Ahora bien, si le toca jugar con un tonto ligeramente superior al anterior, razonará de la siguiente forma: este muchacho sabe que la primera vez elegí impar, y en la segunda, se le ocurrirá como primer impulso pasar de par a impar, pero entonces un nuevo impulso le sugerirá que la variación es demasiado sencilla, y finalmente se decidirá a poner bolitas pares como la primera vez. Por lo tanto diré pares. Así lo hace, y gana».
Apoyándose en este principio, Dupin entonces ha comenzado por reconocer al ministro D…, aprendió que él era a la vez poeta y matemático.
«Como poeta y matemático —dice él—, es capaz de razonar bien, en tanto que como mero matemático hubiera sido incapaz de hacerlo y habría quedado a merced del prefecto».