Edgar Poe y sus obras
Edgar Poe y sus obras Tenía una fiebre desmedida y, para colmo de males, la vasija del agua estaba vacía. Decidió entonces llegar a la escotilla a cualquier precio, pero los movimientos del bergantín golpeaban y desplazaban las cajas mal estibadas, amenazando a cada momento con obstruir el paso. Sin embargo, después de mil esfuerzos dolorosos, Gordon llegó a la escotilla. Pero en vano intentó abrirla, forzándola con la hoja de su cuchillo. Permaneció obstinadamente cerrada. Loco de desesperación, arrastrándose, tropezando, exhausto, muriendo, logró volver a su escondite y cayó cuan largo era. Tigre intentó consolarlo por medio de sus caricias, pero el animal terminó asustando a su dueño, pues comenzó a lanzar sordos mugidos y cuando Gordon le extendía su mano, lo encontraba invariablemente echado sobre su lomo, con las patas al aire.
Vean ustedes a través de qué sucesión de hechos Poe ha preparado a su lector. Pues bien, por más que uno lo crea todo, lo espere todo, un estremecimiento lo embarga a uno cuando encabezando el capítulo siguiente lee: ¡Tigre está rabioso! Es como para no continuar el libro.