El Chancellor
El Chancellor Electivamente, la abertura hecha en el casco mide cuatro pies cuadrados de superficie. Uno de los marineros, llamado Flaypol, se ha sumergido durante la baja marea, para reconocer la posición e importancia de la avería, y ha comprobado que la vía de agua se abre a treinta pies delante del timón, y que la punta de una roca ha arrancado tres tablones a dos pies por encima del alefriz de la quilla. El choque ha sido muy violento, porque el buque iba muy cargado y la mar era gruesa, y hasta es extraño que no se haya abierto el casco en muchos sitios. ¿Será fácil cegar la vía? Lo sabremos cuando se quite el cargamento y pueda el maestro carpintero llegar hasta ella; pero es imposible penetrar en la bodega del Chancellor y sacar de ella las balas de algodón que han sido respetadas por el fuego hasta que no hayan transcurrido dos días.
Mientras tanto, Roberto Kurtis trabajaba activamente secundado por toda la tripulación.
En primer lugar, restablece el palo de mesana que cayó al encallar el buque y que se encontró sobre el arrecife con todo su aparejo. Por medio de unos pescantes instalados hacia popa, ha podido volverse a poner el palo sobre su antiguo pie después de escopleado por el carpintero Daoulas. Las dos partes rotas han sido nuevamente unidas con fuertes ligaduras y clavos de hierro.