El Chancellor
El Chancellor MAR GRUESA. — LOS BARRILES DE PROVISIONES. —CONCILIÁBULOS ENTRE LOS MARINEROS. — LA MALA SALUD DEL TENIENTE WALTER. — ¿PARA QUIÉN SE GUARDA EL AGUARDIENTE?
Del 18 al 20 de diciembre.
HOY, el tiempo se ha modificado, refrescando el viento. No nos quejamos, porque todavía es favorable. Hemos tomado la precaución de sujetar el mástil por medio de obenques, con el fin de que la vela no pueda rasgarse por la tensión. Esto hace, que la balsa se desplace con una velocidad un poco mayor y deja una especie de larga estela detrás de ella.
Por la tarde, algunas nubes cubrieron el cielo, y el calor fue un poco menos fuerte. El mar más picado sacude bastante la balsa, y dos o tres olas barren la cubierta. Afortunadamente, empleando algunas tablas, el carpintero fabrica una borda de dos pies de altura que nos defiende mejor contra los embates del mar.
Atamos también fuertemente, por medio de cordajes dobles, los barriles que contienen las provisiones, así como las barricas de agua. Un golpe de mar que se los llevara nos reduciría al desamparo más horrible. ¡No podemos pensar sin estremecernos en tal eventualidad!
