El Chancellor
El Chancellor Esta intervención me ha salvado. El negro, cayendo, ha soltado su hacha, de la que me apodero, y alzo el brazo para despedazar el cráneo de mi adversario, pero la mano de Andrés me detiene.
Efectivamente, los rebeldes han sido rechazados a proa de la balsa. Roberto Kurtis, después de haber esquivado los golpes de Owen, acaba por coger un hacha, y levantando la mano, le propina un golpe formidable.
Pero Owen se ladea, y el hacha alcanza a Wilson en pecho pleno. El miserable herido de muerte cae de espaldas, fuera de la balsa, y desaparece.
—¡Recójalo! ¡Recójalo! Dice el contramaestre.
—¡Esta muerto! Responde Daoulas.
—¡Pues claro! ¡Por eso mismo!… —Exclama el contramaestre, sin terminar su frase.
Con la muerte de Wilson se acaba el combate. Flaypol y Burke, completamente borrachos, están acostados sin movimiento, nos precipitamos entonces sobre Jynxtrop, y lo amarramos sólidamente al pie del mástil.
En cuanto a Owen, ha sido dominado por el carpintero y el contramaestre. Roberto Kurtis se acerca entonces con el puño manchado de sangre y le dice:
—¡Ruega a Dios, porque vas a morir!
—¡Parece que tiene usted mucha prisa en comerme! —Responde Owen con un atrevimiento inaudito.