El Chancellor
El Chancellor MAR DURA. — INTRANQUILIDAD. — CATORCE DÍAS DE INCENDIO. — TERRORES. — LLAMAS. — MUERTE DE RUBY
Del 24 al 29 de octubre.
DURANTE los cinco dĂas siguientes, la mar se mantiene muy dura. El Chancellor ha renunciado a luchar contra ella, y corre, impulsado por el viento y las olas, sufriendo grandes sacudidas, por lo que no tenemos un solo momento de tranquilidad y contemplamos con envidia el agua que rodea al buque y que nos atrae y fascina.
—Pero —he preguntado a Roberto Kurtis—, Âżno se puede perforar el puente e inundar de agua la bodega? Aun cuando el buque se llenara de agua, ÂżquĂ© mal habrĂa de ello? Apagado el incendio, las bombas arrojarĂan luego toda esa agua al mar.
—Señor Kazallon —responde Roberto Kurtis—, ya he dicho a usted y le repito que, si dejamos penetrar el aire, por poco que sea, el fuego se propagará inmediatamente a todo el buque, y las llamas lo envolverán desde la quilla hasta el tope de los palos. Estamos condenados a la inacción, y hay circunstancias en que es necesario tener el valor de permanecer inactivos. Cerrar herméticamente todas las salidas, es el único medio de combatir el incendio, y esto es lo que hacemos.
