El conde de Chanteleine
El conde de Chanteleine El castillo de Chanteleine
El castillo de Chanteleine se hallaba situado a tres leguas poco más o menos de la pequeña aldea de Fouesnant, en un lugar pintoresco, entre Pont-Abeé y Plougastel, a poco menos de una legua de la costa de Bretaña.
Los cuantiosos feudos y pingües tierras que constituían la propiedad de Chanteleine pertenecían desde tiempo inmemorial a la noble familia del conde, que era de las más antiguas e ilustres de la vieja Bretaña.
El castillo, no obstante, sólo databa del tiempo de Luis XIII, y presentaba un aspecto de rudeza campestre, si bien sus robustos muros de granito le daban un carácter imponente y le hacían tan sólido e indestructible como las rocas de la costa.
No se veían en él ni torres almenadas, ni saeteras en los muros, ni poternas, ni garitas suspendidas en sus ángulos, como nidos de águila, de suerte que su vista no despertaba en la imaginación la idea de una fortaleza de la Edad Media, en las pacíficas tierras de Bretaña, si bien es verdad que sus señores jamás tuvieron que defenderse de ninguna agresión, ni siquiera de sus vasallos.
Desde tiempo inmemorial, la familia del conde ejercía en el país una influencia feudal casi ilimitada, tanto por sus riquezas como por sus costumbres.
