El conde de Chanteleine
El conde de Chanteleine Quimper en 1793
Quimper había visto caer la primera cabeza bajo el hacha republicana, y ésta fue la de Alain Nedelec; el clero de Bretaña contó en aquella ciudad su primer mártir en el venerable obispo Conan de Saint Luc.
Desde aquel día, Quimper fue entregado a las iras y al capricho de la municipalidad republicana, cuyos individuos obraron siempre con la más irritante arbitrariedad.
Hay que consignar que los republicanos de las ciudades importantes de la vieja Bretaña se distinguieron por sus exageraciones demagógicas.
Aquellos hombres, dotados de una naturaleza poderosa y de un carácter impresionable y rudo, no hallan términos medios en la manifestación de sus sentimientos o de sus opiniones, y al lanzarse en el torbellino revolucionario fueron los más audaces y decididos. Así sucedió que los verdaderos héroes del día 10 de agosto, los primeros que invadieron las Tullerías y depusieron al rey Luis XVI, fueron los federales de Brest, de Morlaix y de Quimper, después de haberse levantado como un solo hombre a la voz de la Asamblea legislativa, cuando el día 11 de julio de 1792, al recibirse la noticia de que Prusia, el Piamonte y Austria se habían coligado contra Francia, declaró que la patria estaba en peligro.
