El Rayo verde
El Rayo verde Aristobulus Ursiclos se hallaba en medio del puente, detrás de ellos.
El inoportuno no había podido resistir al deseo de marcharse de Oban al mismo tiempo que la señorita Campbell, sabiendo que Olivier Sinclair la acompañaba a Iona. Así, pues, había embarcado antes que ellos, y después de haber pasado casi toda la travesía sentado en el salón del Pioneer, acababa de subir a cubierta cuando estaban a la vista de la isla.
¡Los furores del cloruro de sodio! ¡Qué golpe a todos los sueños de Olivier Sinclair y de la señorita Campbell!
¡Son muy hermosos, en efecto, los furores del cloruro de sodio!