El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco 
Jacques Helloch, de veintiséis años de edad, era natural de Brest. Después de algunas misiones ejecutadas con audacia, había sido encargado por el ministro de Instrucción Pública de una expedición a través de los territorios del Orinoco, y seis semanas más tarde había llegado a la orilla del río.
Se consideraba justamente a este joven como explorador de gran mérito, atrevido, resuelto, uniendo al valor la prudencia, y habiendo dado varias pruebas de su resistencia y energía. Sus cabellos negros, sus ojos ardientes, su tez animada por sangre generosa, su estatura más que regular, su constitución vigorosa, la elegancia natural de su persona, predisponían a favor suyo. Poseía ésa fisonomía a la vez seria y sonriente que inspira siempre simpatía desde el primer momento. Agradaba, sin hacer esfuerzo para ello, de modo natural, extraño a todo intento de hacer valer.
Su compañero, Germán Paterne, de veintiocho años de edad, unido a su misión científica por el ministro, era bretón también. Nacido de una honrada familia de Rennes; su padre, consejero, su madre y sus hermanas, vivían aún, mientras que Jacques Helloch, hijo único, había perdido a sus padres, de los que heredó regular fortuna que le hubiera bastado para el presente y el porvenir.