El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco —¿Sin averÃas? —preguntó Miguel.
—Sin averÃas —respondió Valdez—; pero no sin trabajo.
—En fin… Llegaron ustedes —dijo Jacques al patrón de la Moriche.
—SÃ… Y en siete dÃas, lo que es raro cuando se trata de franquear el raudal de Atures.
Y Parchal decÃa verdad; pero estos banivas son excelentes navegantes. Sólo habÃa motivos para alabarles por su habilidad y su celo, y los valientes se mostraron tanto más agradecidos a los elogios de los pasajeros, cuanto que estos elogios fueron acompañados de algunas piastras suplementarias.