El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco —Pues… querÃa… que hablase usted a mi sobrino, que tal vez le escuchará a usted…, para que no emprenda ese viaje…
Jacques Helloch miró al sargento Marcial frente a frente. Después, con alguna vacilación, respondió:
—No conseguirÃa disuadirle… SerÃa inútil… Lo sabe usted… Y basta, a condición de que a usted le convenga, he tomado una resolución.
—¿Cuál?
—La resolución de acompañar a Juan.
—¡Usted! ¡Usted acompañar a mi sobrino!
—¡Que no es sobrino de usted, sargento!
—¡El…! ¡El hijo del coronel…!
—Que no es su hijo…, sino su hija… ¡La hija del coronel De Kermor!