El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco Seguramente Juan hubiera sabido lo que desease respecto al río si se hubiese dirigido a ellos. Pero, por una parte, el sargento, muy severo, no hubiera permitido a ningún extraño entrar en conversación con su sobrino, y por otra, éste no tenía necesidad de nadie para reconocer todas las ciudades, las islas y las curvas del río. Poseía seguro guía en la relación de los dos viajes efectuados por Chaffanjon, por orden del ministro de Instrucción Pública de Francia. El primero, en 1884, comprende la parte del curso inferior del Orinoco, entre Ciudad-Bolívar y la embocadura del Caura, así como la exploración de este importante tributario. El segundo, en 1886-87, comprende el curso entero del río, desde Ciudad-Bolívar hasta sus fuentes. Juan esperaba obtener gran provecho de la relación del explorador francés, hecha con extrema precisión.
No hay que decir que el sargento Marcial, provisto de una suma suficiente de piastras, estaba en disposición de hacer frente a todos los gastos de viaje. No había descuidado proveerse de cierta cantidad de artículos de cambio, telas, cuchillos, espejos, utensilios de cristalería y quincalla y otros objetos de poco valor, que debían facilitarle sus relaciones con los indios y llaneros. Esta pacotilla llenaba dos cajas, colocadas, con el resto del equipaje, en el camarote del sargento, contiguo al de su sobrino.