El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco En la ribera izquierda de este rÃo se establecieron las primeras casas de la misión. No eran simples cabañas, sino casas que valÃan lo que las mejores de las construidas por los banivas o los mariquitares. Urbana, Caicara, San Fernando de Atabapo, hubieran podido envidiar sus sólidas y cómodas habitaciones.
El pueblo estaba situado junto a un cerro separado de la sierra Parima, y cuyo declive, en su parte baja, se prestaba para una instalación agradable y sana.
Al pie de un talud, bajo la sombra de un fresco morichal, se elevaba la iglesia de Santa Juana, de sencillo estilo, y cuya piedra fue suministrada por las canteras de la sierra.

La iglesia, actualmente, es pequeña para el número de fieles atraÃdos por los sermones del padre Esperante y las ceremonias del culto católico, entonces que poco a poco la lengua española sustituÃa al idioma de los guaharibos. Y, además, algunos blancos, unos cincuenta, de origen venezolano, habÃan ido a vivir a la misión, siendo bien acogidos por el jefe de ésta.