El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco La opinión de Miguel era la que han adoptado los modernos geógrafos. Según éstos, los manantiales del Orinoco están situados en la parte de Venezuela que confina con el Brasil y con la Guayana inglesa, de forma que este rÃo es venezolano en todo su recorrido.

Pero en vano Miguel procuraba convencer a sus dos amigos, que además no estaban conformes en otro punto no menos importante.
—No —repetÃa el uno—. El Orinoco nace en los Andes colombianos, y el Guaviare, que pretende usted que es un afluente, es todo el Orinoco: colombiano en su curso superior, venezolano en su curso inferior.
—¡Error! —aseguraba el otro—. El Atabapo es el Orinoco y no el Guaviare.
—¡Eh, amigos mÃos! —respondió Miguel—. Prefiero creer que tal rÃo, uno de los más hermosos de América, no riega más paÃs que el nuestro.
—No se trata de una cuestión de amor propio —replicó Varinas—, sino de una verdad geográfica. El Guaviare…
—No, el Atabapo —exclamó Felipe.
Y los dos adversarios, que se habÃan puesto en pie, se miraban frente a frente.
—¡Señores…! ¡Señores! —repitió Miguel, hombre excelente y de natural conciliador.
