El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco Cierto que el viaje se harÃa en condiciones favorables, y que la señora de Helloch no correrÃa los peligros que Juana de Kermor habÃa corrido. La bajada por el rÃo se efectuarÃa rápidamente hasta Ciudad-BolÃvar. Sin duda no verÃan a Miguel, Felipe y Varinas, pues debÃan de haber abandonado San Fernando.
En cinco semanas las piraguas llegarÃan a Caicara, donde los viajeros se embarcarÃan en el paquebote del Bajo Orinoco. Respecto al regreso a Santa Juana, se realizarÃa con todas las probabilidades posibles de rapidez y seguridad.
—Y, además, mi coronel —dijo el sargento Marcial—, vuestra hija tiene un buen marido que la defienda, y esto vale más que un viejo soldado, que no ha sido capaz de salvarla ni de las olas del Orinoco ni del amor de ese valiente Jacques Helloch.