El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco En las últimas horas de la mañana, el steam-boat pasó al Oeste de la embocadura del Caura. Este rÃo es uno de los más considerables afluentes de los territorios de los panares, inaos, arebatos y taparitos, y riega uno de los más pintorescos valles de Venezuela.
Los pueblos más cercanos a las riberas del Orinoco están habitados por mestizos civilizados, de origen español, y los más lejanos no dan asilo más que a indios aún salvajes, guardianes de ganado, llamados gomeros porque se ocupan también de la recolección de las gomas farmacéuticas.
Juan habÃa pasado gran parte del tiempo leyendo el libro de su compatriota, el cual en 1885, cuando su primera expedición, abandonó el Orinoco para aventurarse al través de los llanos del Caura, en medio de las tribus ariguas y quiriquiripas.
Juan encontrarÃa, sin duda, y aún agravados, los peligros que su compatriota habÃa corrido, de serle preciso remontar el curso superior del rÃo. Pero admirando la energÃa y el valor de aquel audaz francés, esperaba ser no menos animoso y enérgico.
Verdad que el uno era un hombre formado, y él un joven, casi un niño.
Y bien. ¡Que Dios le diese la fuerza necesaria para sufrir las fatigas de tal viaje, y él irÃa hasta el fin!