El Testamento de un excéntrico
El Testamento de un excéntrico VIAJA UN PERIODISTA
Sí, señores, sí… Yo considero el match Hypperbone como uno de los más asombrosos azares nacionales, que enriquecerá la historia de nuestro glorioso país. Después de la Guerra de la Independencia, de la Guerra de Secesión, de la proclamación de la doctrina de Monroe, de la aplicación de la ley MacKinley, éste es el hecho más sobresaliente, que la imaginación de un socio del «Excentric Club» ha impuesto a la atención del mundo.
Así hablaba Harris T. Kymbale, dirigiéndose a los viajeros del tren que aquel día, 7 de mayo, acababa de abandonar Chicago. El cronista del Tribune, desbordante de alegría y de confianza, iba perorando de un extremo a otro del vagón, por el corredor central, y de un vagón a otro, por el puentecillo colocado entre ellos, y después, de la cabeza a la cola del tren, que, lanzado a todo vapor, bordeaba entonces la ribera meridional del lago Michigan.
Harris T. Kymbale había partido solo. Después de dar las gracias a los amigos que querían acompañarle, no había aceptado su ofrecimiento. Ni aun criado llevaba…
