El Testamento de un excéntrico
El Testamento de un excéntrico LAS INQUIETUDES DE JOVITA FOLEY
Por su número de orden, Lissy Wag era la quinta en partir. Transcurrirían, pues, nueve días entre el que partió Max Real y aquél en que ella debía abandonar Chicago a su vez.
¡Qué impaciencia la de Jovita Foley durante aquella interminable semana! Su amiga no lograba calmarla. Ella no comía, no dormía, no vivía… Los preparativos estaban hechos desde el día siguiente al en que se había efectuado la primera tirada de dados, el día 1.º de mes, a las ocho de la mañana, y dos días después Jovita había obligado a Lissy Wag a que la acompañase a la sala del Auditorium, donde la segunda jugada iba a realizarse en presencia de una numerosa y emocionada multitud. La tercera y la cuarta tiradas fueron proclamadas los días 5 y 7 de mayo. Cuarenta y ocho horas más y se decidiría la suerte de las dos jugadoras, pues ambas componían una sola persona. Jovita Foley absorbía a Lissy Wag, pues ésta quedaba reducida al papel de prudente y razonable mentor al que jamás se atiende.
