El Testamento de un excéntrico
El Testamento de un excéntrico 
EL PARQUE NACIONAL DE YELLOWSTONE
El dĂa 15 de mayo, a mediodĂa, en la oficina de telĂ©grafos de Fort Riley, Max Real habĂa recibido el telegrama enviado el mismo dĂa desde Chicago. Diez, por cinco y cinco, era el nĂşmero de la segunda jugada del primer jugador.
Contando desde la casilla 8, Estado de Kansas, el jugador para en una de las casillas de Illinois. Pero la regla le obliga a doblar este nĂşmero, de manera que veinte puntos le conducen a la casilla 28, Estado de Wyoming.
—¡Feliz suerte! —dijo Max Real, cuando Tommy y él regresaron al hotel.
—Si mi amo está contento —respondió el joven—, también yo debo estarlo.
—Tu amo lo está —dijo Max Real— por dos razones. La primera, porque el viaje no será largo, pues Kansas y Wyoming casi se tocan en uno de sus ángulos; la segunda, porque tendremos tiempo para visitar la regiĂłn más hermosa de los Estados Unidos, ese maravilloso Parque Nacional de Yellowstone, que todavĂa no conozco. ¡Esto se llama buena estrella! Sacar precisamente ese nĂşmero 10, que me hace dar un doble paso, y pone a Wyoming en mi camino. ÂżComprendes, Tommy?
—¡No, mi amo! —respondió Tommy.
