El Testamento de un excéntrico
El Testamento de un excéntrico EL VALLE DE LA MUERTE
El primero de junio por la mañana, un tren, salido de Stakton, pequeña ciudad de California situada a orillas del lago San Joaquín, corría a toda velocidad en dirección Sudeste.
Este tren, compuesto únicamente de una locomotora, un vagón y un furgón, había partido, fuera de las indicaciones de los horarios, tres horas antes del que atraviesa los territorios meridionales de California por la línea de Sacramento a la frontera de Arizona.
El Estado de California ocupa el segundo lugar entre los de la Confederación americana, con una superficie de 158 000 millas cuadradas. Está limitado al Norte y al Sur por dos grados de latitud, al Este por una línea quebrada cuyo ángulo se apoya en el lago Tahoe y el río Colorado, y al Oeste por el océano Pacífico, que baña su litoral en una extensión de 600 millas. En este vasto territorio viven 1.200 000 almas, de muy diversas procedencias, europeos, americanos y asiáticos, inmigración la de estos últimos debida al descubrimiento de las minas de oro después del Tratado de 1848, por el cual México cedió el dominio californiano a la República federal.
