El Volcán de oro
El Volcán de oro Sin embargo, gracias a las precauciones que habían tomado, y gracias igualmente a la experiencia del Explorador, la bajada se efectuó sin accidentes, ya que no sin fatigas, y los dos trineos alcanzaron felizmente la llanura al final del paso del Chilkoot. El tiempo había sido más favorable, el viento menos vivo después de haber pasado al este y el termómetro volvía a subir sin provocar un comienzo de deshielo que hubiera hecho más difícil la marcha.
Gran número de emigrantes se había reunido en un campamento a la salida del paso, a la espera de que llegara el material. El lugar era amplio y el atasco menos considerable que en la meseta superior. Alrededor se extendían los bosques, y las tiendas podían instalarse con toda seguridad.
Allí fue donde la caravana quiso pasar la noche. A la mañana siguiente, se puso en marcha siguiendo un camino en bastante buen estado, y después de haber franqueado una distancia de cuatro leguas, llegaba al mediodía cerca del extremo meridional del lago Lindeman.