El Volcán de oro
El Volcán de oro —Aquà tiene el telegrama que acabo de recibir hace una hora. Iba a enviárselo cuando tuve el honor de recibirle en mi bufete.
Dicho esto, el notario Snubbin tendió un telegrama a Ben Raddle, fechado hacÃa ocho dÃas, el cual, después de haber sido llevado de Dawson City a Vancouver habÃa llegado a Montreal por el tendido del Dominio.
HabÃa un sindicato americano que poseÃa ya ocho parcelas en Klondike, cuya explotación estaba dirigida por el capitán Healy de la Anglo-American Transportation and Trading Co. (Chicago y Dawson).
Aquel sindicato hacÃa una oferta de compra de la parcela 129 de Forty Miles Creek, por un valor de cinco mil dólares, que serÃan enviados a Montreal al recibo del telegrama de aceptación.
Ben Raddle habÃa cogido el telegrama y lo leÃa con la misma atención con la que habÃa leÃdo los tÃtulos de propiedad.
—Aquà tiene, monsieur Raddle, algo que le dispensará de hacer el viaje —observó el notario.
—No sé —respondió el ingeniero—. ¿Es correcto el precio que ofrecen? ¡Cinco mil dólares por una parcela en Klondike!
—No puedo responderle a ese respecto.