El Volcán de oro
El Volcán de oro Fue el único incidente de aquel ataque. Los otros dos osos huyeron al instante, y aunque fueron despedidos con algunas balas, no los alcanzaron, porque se alejaron a toda velocidad por la orilla izquierda. Pero se acordó que uno de los hombres vigilarÃa durante toda la noche por temor a que se produjera un retorno ofensivo de las fieras.
El animal abatido era magnÃfico. Los buenos pedazos de su carne eran excelentes y caÃan a punto para incrementar las reservas comestibles. Neluto se encargó de quitarle su soberbia piel.
—Ya que no la necesita para el invierno, no dejemos que se pierda —dijo Summy Skim—. Con semejante abrigo se podrÃa hacer frente a frÃos de sesenta grados bajo cero, como los que hay en este afortunado Klondike.