El Volcán de oro
El Volcán de oro Ben Raddle y Lorique se ocuparon, pues, de decidir por quĂ© lado del Golden Mount intentarĂan ascender hasta la cumbre, ya que Jacques Laurier no habĂa indicado cuál era el que permitĂa alcanzar el cráter.
Para alcanzar la base solamente habĂa que recorrer un centenar de pasos, ya que el campamento se habĂa establecido precisamente en el ángulo que formaban el Rubber Creek y el flanco este.
En cuanto a las laderas, parecĂan recubiertas de una especie de hierba rala, sembrada con algunos matorrales leñosos que podrĂan servir de punto de apoyo a los escaladores. Pero en su parte superior dejaba paso a una suerte de humus sombrĂo, quizá una capa de cenizas o escorias. Por otro lado, no parecĂa que hubiera habido una erupciĂłn reciente. Eso explicaba que Jacques Laurier hubiera pensado que el Golden Mount estaba apagado desde hacĂa mucho tiempo.
Cuando Ben Raddle y Lorique regresaron al campamento dieron a conocer el resultado de sus investigaciones. ConvendrĂa efectuar la ascensiĂłn por los flancos del oeste, donde la pendiente era menos acusada.
—De acuerdo —respondió el Explorador—, pero recuperemos fuerzas y desayunemos enseguida.
—Prudente medida —añadió Summy Skim—, porque quizá necesitemos dos o tres largas horas para alcanzar el cráter, y por poco que pasemos otras tantas en la cumbre no estaremos de vuelta hasta la tarde.