El Volcán de oro
El Volcán de oro Era evidente que se trataba de la única solución que se podÃa tomar. Para gente que no hubiera tenido que contar ni los dÃas ni las horas, que hubiera podido instalarse en la desembocadura del Mackensie como muchos otros se instalaban en Dawson City, que hubieran podido afrontar la terrible estación invernal en aquella alta latitud y en condiciones aceptables, sÃ, para ésos aquella solución era la más indicada. Pero si la erupción se retrasaba, si antes de dos meses el volcán no habÃa vaciado por sà mismo su tesoro de pepitas, Ben Raddle y Summy Skim estarÃan obligados a abandonar su campamento y reemprender la ruta hacia Dawson City, y si no podÃan reemprender la ruta de Montreal, deberÃan volver a pasar entre seis y siete meses en la capital de Klondike.
Con aquel pensamiento, que era común a todos, Summy Skim respondió con seguridad diciendo:
—¿Y si la erupción se retrasa, Ben? ¿Y si no tiene lugar antes de que llegue el invierno?
Ben Raddle volvió la cabeza y Summy Skim no quiso insistir. ¡Se daba cuenta de que las circunstancias serÃan más fuertes que la voluntad y la tenacidad de Ben Raddle!