Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -En mi opinión hay que hacer alguna excepción-dada la singularidad del héroe de estás aventuras-, por lo menos sobre lo extraño de ciertos fenómenos en los parajes que él señala más allá de la isla Tsalal. Y precisamente, en lo que concierne a William Guy y varios de sus compañeros, ya ve usted que Arthur Pym se engaña al afirmar que habÃan perecido en el derrumbamiento de la colina de Klock-Klock.
-¡Oh!... ¡Poe no lo afirma, señor Jeorling!-replicó el capitán Len Guy.-Dice sencillamente que, cuando Dirk Peters y él llegaron a la abertura, al través de la cual podÃan ver el campo de los alrededores, comprendieron el secreto del artificial temblor de tierra. Y como toda la pared de la colina se habÃa precipitado en el fondo de la quebrada, no podÃan dudar de la suerte de mi hermano y de veintinueve de sus hombres, por lo que pensó que Dirk Peters y él eran los únicos blancos que habÃan quedado vivos en la isla Tsalal... Esto es lo que dice únicamente... ¡Nada más! ¡No eran más que suposiciones, como usted comprenderá, muy admisibles!... ¡Simples suposiciones!
-¡Lo reconozco, capitán!
-Pero ahora, gracias al cuaderno de Patterson, tenemos la seguridad de que mi hermano y cinco de sus compañeros escaparon a aquel derrumbamiento preparado por los naturales.